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» Nos es muy grato adelantaros que se ha fundado una nueva Peña Sevillista en honor a D. Manuel Vizcaíno Vizcaíno, como sabéis, ex-directivo y antiguo gerente del Sevilla FC.
Si queréis participar con nosotros en este gran proyecto, acercaos a nuestra sede en la C/ Bécquer esquina Vib Arragel o llamad al teléfono 619 46 43 80. ¡Os esperamos!
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» Artículo publicado en ABC de Sevilla bajo el título: Europeas Palanganas por ANTONIO GARCÍA BARBEITO
Miércoles, 03-06-09
Antes de que las urnas del domingo digan quién va a sacar mayoría en Europa, el Sevilla ya tiene sitio grande en el trono de los elegidos sin necesidad de selectividad veraniega. Por derecho propio, el Sevilla F.C. estará, otra vez, con los mejores equipos de Europa. Parece mentira que esté escribiendo esto de un equipo que algunos daban por muerto —o que lo soñaban— hace unos años. Parece mentira que la única bandera andaluza que ondeará en la competición de los mejores la levantará el Sevilla. El mismo Sevilla —al menos de sentimiento— que algunos, cuando las vacas flacas, trataban de humillar desde su pobre gloria, que pobre gloria es la que para sentirse feliz necesita menospreciar a otros. El Sevilla está entre los mejores de Europa, y eso sólo me reporta la alegría del hecho en sí, no necesito para ser feliz que otros lo estén pasando mal, es más, me duele por tantos que, como yo, guardan una pasión en otro escudo. Celebro mi alegría sin necesidad de hacerla mayor —no lo sería, además— con los malos momentos de otros. No es felicidad la que se alimenta de desgracias ajenas. Soy feliz porque lo son los míos, y basta. Y lo soy porque la memoria se me va a los días en que algunos, para celebrar sus triunfos, necesitaron tratar de ridiculizar un lema, una bandera que nunca, nunca, fue, por más que le duela —ahora más que nunca, y por ahí me alegro— al que así la llamó, «una sábana pintarraqueá». Aquí está la sábana, llena del nombre de Sevilla, ondeando camino de la Europa futbolera donde juegan los más altos equipos, las mejores cuadrillas. Aquí está la sábana recibiendo el viento de la gloria que se ganó a pulso. Aquí está el Sevilla F.C., en la foto donde sólo salen los mejores, y con la conciencia tranquila de no haber primado a nadie para acarrearle la ruina a otro… ¿Se acuerda el de la sábana de aquellos días en los que creyó que su dinero podría acabar con el sevillismo? Aquí está la sábana, vistiendo al sevillismo más incondicional, más apasionado, y no, como pretendían algunos, de mortaja de un sevillismo fiambre. Aquí está la sábana, desdeñando petimetres que hacían fáciles y pobres juegos con un Cien de celebración. Soy feliz por ver al Sevilla donde lo veo, y por saber que no pudo con él la doctrina atrabiliaria de la zafia maldad adinerada. Sevillistas: sin menospreciar a nadie, celebremos la Europa que ganaron los nuestros. ¡Viva el Sevilla!
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» A todos los de champiñones luis,al de la sábana pintorrequea,al trabajador del ayuntamiento que se dedico a pintar la portada de nuestro centenenario,a todos ENHORABUENA
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» ARTÍCULO PUBLICADO EN EL ABC
Jiménez vete ya
J. FÉLIX MACHUCA
Miércoles, 27-05-09
Decidido pero con muchísima educación, yo que Jiménez cogía el camino de las ventanas del salón de los protestantes y asiendo las cortinas fuertemente con mi mano me limpiaba, sin complejos y mirando al tendido, aquello que muchos sevillistas cantan sobre la excelencia de tan selecta huevería. Y me iba. Acaba de renovar. Pero yo antes me hubiera ido. A otro lugar donde quedar tercero de la Liga española no sea un insulto y casi te escupan por lograrlo. Ponía tierra de por medio entre mi corazón y esta ciudad que dicen que es bendita pero que, para muchos, para tantos, se convierte en un infierno de llamas eternas y purgas insoportables. Me iba lejos de aquí. Muy lejos de aquí. Lejos de donde naciste, te criaste y alimentaste un corazón y muchas ilusiones para ofrecérselo a los tuyos. A cambio tan sólo de que te quisieran. De que te quisieran un poquito. Luis Cernuda, que no es delantero centro del Pachuca, sino la breca lírica más profunda, seria y conmovedora que parió Sevilla, durante su exilio, preguntaba a los suyos si en Sevilla lo recordaban y lo querían. Aquí sólo quieren verte lejos. Sobre todo si eres distinto. Si eres diferente. Jiménez acaba de renovar. Pero yo me hubiera ido.
Una vez me haya limpiado en las cortinas lo que hay que limpiarse con la misma soberbia determinación con la que José Tomás se juega el paquete testicular para que el toro huela bien que ahí no vive el miedo, yo que Jiménez me hubiera ido. Y me hacía un argumento para que Sevilla, la Sevilla protestante, la Sevilla que no lo quiere porque es un cateto del Arahal y porque le ha robado al equipo la varita mágica de la fantasía, siguiera hablando de mí. Triunfaría fuera. Cortaría orejas en la plaza de la razón. Aquí es difícil que te quieran aun dejando a un equipo con carencias absolutas por encima de sus posibilidades reales. Jiménez no le ha quitado la magia al Sevilla. La magia se la quitaron al Sevilla el Barcelona y la Juve. Y como se quedó sin la varita que convertía el plomo en oro le dieron, en el cambio, un juego de magia Borrás. La diferencia es la misma que hay entre el balcón de Robles y el desfiladero del Gran Cañón del Colorado. Aun así, con tanta merma y resta, el cateto va y deja al equipo el tercero. El tercero. Pero hay gente que sigue empeñada en no quererlo. Y le ponen los cuernos con comentarios venenosos, con desplantes mediáticos, con bilis revuelta por culpa de un guiso infernal de prejuicios y atropelladas conclusiones. Y gritan y hasta se lo creen: Jiménez vete ya.
Vete lejos de esta ciudad que espantó a Santa Teresa, encarceló a Cervantes, puso en polvorosa a Mateo Alemán, traspasó al Tottenham de las libertades políticas y religiosas a Blanco White, respiró más tranquila cuando el hijo sobrenatural, y maricón, de un militar sevillano, se fue hastiado de tanto cabestro con carné de ciudadano como pastaban por estas tierras. Vete, Jiménez. Vete y vuelve cuando tengas más copas que Melendi y más medallas que el camino a la Rocina. Y entonces los que te aullaban te lamerán las manos y los que escupían la senda que pisabas se ofrecerán como felpudo de tus pasos triunfales y, tan volubles como mezquinos, dirán que tuviste que irte aunque sólo ellos te defendieron. Y volverás con las sienes marchitas no por los años de exilio, sino de los que pasaste entre nosotros asediado por tanto desapego y tan escaso cariño. Vete Jiménez. Y vuelve muy después para, nuevamente, enfilar tus pasos hacia las ventanas del salón de los protestantes y allí, mirando el horizonte como el que mea en el mar, limpiarte con las cortinas eso que dicen que te sobran y que, demostrado está, los ha puesto todo al servicio de lo que más quieres: el Sevilla y el sevillismo. Si no lo entienden es porque la Logse, míster, ha hecho mucho daño. Felicidades por su renovación. Y que el año que viene nos veamos en los Terceros…
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